“¿Puedo pedirte un primer favor?”. -Podés, respondí y ya tenía mis temores. -“¿Dejás que me vaya, así sin otra cosa? Hoy, sólo por hoy. Te prometo que mañana todo irá bien”. Me sentí desilusionado, imbécil, comprensivo. Claro que te dejo. No faltaba más. Pero faltaba. Cómo no que faltaba.
- La Tregua, Mario Benedetti.